Según Al Gore, una verdad incómoda; en realidad, una mentira interesada. Si existe el cambio climático tal como nos lo presentan, no es culpa del hombre ni hay nada que podamos hacer para evitarlo.
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viernes, 19 de febrero de 2010
Copenhague, ciudad verde
Además de acoger la pasada Cumbre Climática, la ciudad de Copenhague trabaja para reducir sus emisiones de CO2, con la meta de ser la primera ciudad 'carbono neutral', en términos de emisión de gases invernadero, para el año 2025. El proyecto Klima+ ayuda a las pequeñas empresas y a las compañías de servicios a reducir su consumo de energía. Por ejemplo, un restaurante debería abastecerse de productos locales, evitar los congelados y preferir el pescado a la carne. Simplemente modificando la iluminación, algunas empresas participantes han conseguido reducir sus gastos de energía en un 20%.
sábado, 28 de noviembre de 2009
Nigel Lawson, sobre la Cumbre de Copenhague
Dentro de una semana comienza la Cumbre de Copenhague, conferencia auspiciada por la ONU sobre cambio climático, con la intención de alcanzar un pacto de sustituya al Protocolo de Kyoto. Hace una semana, Nigel Lawson, ex ministro británico de finanzas, publicó un artículo en 'The Times', del que extraigo y adapto algunas ideas:
Bajo el Protocolo de Kyoto, las naciones desarrolladas que lo ratificaron (casi todas, excepto Estados Unidos), acordaron reducir las emisiones de CO2 para el año 2012 en un 5% respecto a los niveles de 1990. El nuevo tratado propondría la reducción para el año 2050 al 50% del nivel de 1990, tanto para naciones desarrolladas como para naciones en vías de desarrollo (entre las cuales se encuentra China, que ya produce más CO2 que Estados Unidos).
Pero es prácticamente imposible que un acuerdo así se alcance. En primer lugar, parte de las reducciones que han permitido bajar ese 5% acordado en Kyoto, se deben a la deslocalización de la industria a países en desarrollo, no sometidos al tratado; y esa práctica no estará disponible en este caso, al estar sometidos también los países en desarrollo. En segundo lugar, una reducción del 50% es mucho más ambiciosa que un 5%.
Pero sobre todo hay un argumento moral: la razón por la que se utiliza energía basada en carbón, es porque es la más asequible, y probablemente seguirá siéndolo los próximos años. Cambiar a energías más caras puede ser aceptable para los países ricos. Pero en los países en desarrollo todavía hay millones de personas sufriendo de pobreza extrema, y sus consecuencias: enfermedades prevenibles, malnutrición y muerte prematura. Para estos países, la prioridad debe ser alcanzar el desarrollo lo más rápido posible, lo que implica utilizar la energía más barata, basada en el carbono.
Por tanto el objetivo de Copenhague no será conseguido, por suerte para todos, aunque será declarado como un gran éxito; a los políticos no les gusta asociarse al fracaso, y sea cual sea el resultado, se presentará como un éxito, y será seguido de nuevas reuniones los próximos años.
El mayor error del conocimiento convencional actual es que si se acepta el punto de vista (actual) mayoritario entre los científicos, del aumento de la temperatura global (medio grado en el último cuarto de siglo XX) a las emisiones de carbono de origen humano, la consecuencia es que debemos descarbonizar nuestras economías.
Nada más lejos de la verdad. No sé si la el punto de vista mayoritario (y no consenso!) entre los científicos es correcto. Desde luego es curioso que, mientras sus modelos predecían una aceleración del calentamiento global durante este siglo asociado al aumento de las emisiones, hasta ahora no ha habido ningún calentamiento adicional. Aún así, podráin estar en lo cierto.
Pero aunque así fuera, este hecho no puede determinar la elección de la política correcta. Porque un clima más cálido tiene también ventajas, no sólo inconvenientes. Incluso si hubiera un balance de desventaja, que no está claro, sería mucho menor que el coste económico (por no hablar del humano) de la descarbonización. Más aún, si el mayor de los atributos de la humanidad es la capacidad de adaptación a circunstancias cambiantes. Adaptándonos al posible calentamiento de los próximos años, podríamos aprovecharnos de los beneficios y reducir las desventajas, a un coste mucho menor que el de la descarbonización - suponiendo que ésta fuera posible.
Pero es que además la base científica del calentamiento global está ahora mismo bajo escrutinio. La principal fuente de proyecciones del calentamiento global es un pequeño grupo de científicos del Climate Research Unit (CRU) de la Universidad de East Anglia. Hace dos semanas, un hacker obtuvo acceso a las cuentas de correo y publicó en la blogosfera parte de los correos internos, que la CRU ha admitido son, al menos en parte, auténticos. Asombrosamente, lo que ha salido a la luz es que:
1) los científicos han estado manipulando los datos de temperaturas para mostrar una tendencia de crecimiento imparable
2) han denegado sistemáticamente el acceso a los datos originales
3) han tratado de evitar la libre circulación de las peticiones de información
4) han estado discutiendo formas de evitar que los científicos disidentes pudieran publicarse en las revistas científicas.
Puede que haya una explicación razonable. Pero está claro que la integridad de la evidencia cinetífica en la que se basan las políticas del gobierno británico y de otros países, a través del IPCC, y que tienen alcance multimillonario, han quedado en entredicho. Una revisión independiente debería hacerse lo antes posible.
En este entorno, anuncio la creación de un 'think-tank' multi-partidista, la Glbal Warming Policy Foundation, que espero sirva para cambiar el rumbo en el debate político y público sobre las políticas relacionadas con el calentamiento global. Como mínimo, un debate abierto y razonado sobre este asunto será saludable. La ausencia de este debate entre los partidos políticos en este momento hace esta contribución aún más necesaria.
Bajo el Protocolo de Kyoto, las naciones desarrolladas que lo ratificaron (casi todas, excepto Estados Unidos), acordaron reducir las emisiones de CO2 para el año 2012 en un 5% respecto a los niveles de 1990. El nuevo tratado propondría la reducción para el año 2050 al 50% del nivel de 1990, tanto para naciones desarrolladas como para naciones en vías de desarrollo (entre las cuales se encuentra China, que ya produce más CO2 que Estados Unidos).
Pero es prácticamente imposible que un acuerdo así se alcance. En primer lugar, parte de las reducciones que han permitido bajar ese 5% acordado en Kyoto, se deben a la deslocalización de la industria a países en desarrollo, no sometidos al tratado; y esa práctica no estará disponible en este caso, al estar sometidos también los países en desarrollo. En segundo lugar, una reducción del 50% es mucho más ambiciosa que un 5%.
Pero sobre todo hay un argumento moral: la razón por la que se utiliza energía basada en carbón, es porque es la más asequible, y probablemente seguirá siéndolo los próximos años. Cambiar a energías más caras puede ser aceptable para los países ricos. Pero en los países en desarrollo todavía hay millones de personas sufriendo de pobreza extrema, y sus consecuencias: enfermedades prevenibles, malnutrición y muerte prematura. Para estos países, la prioridad debe ser alcanzar el desarrollo lo más rápido posible, lo que implica utilizar la energía más barata, basada en el carbono.
Por tanto el objetivo de Copenhague no será conseguido, por suerte para todos, aunque será declarado como un gran éxito; a los políticos no les gusta asociarse al fracaso, y sea cual sea el resultado, se presentará como un éxito, y será seguido de nuevas reuniones los próximos años.
El mayor error del conocimiento convencional actual es que si se acepta el punto de vista (actual) mayoritario entre los científicos, del aumento de la temperatura global (medio grado en el último cuarto de siglo XX) a las emisiones de carbono de origen humano, la consecuencia es que debemos descarbonizar nuestras economías.
Nada más lejos de la verdad. No sé si la el punto de vista mayoritario (y no consenso!) entre los científicos es correcto. Desde luego es curioso que, mientras sus modelos predecían una aceleración del calentamiento global durante este siglo asociado al aumento de las emisiones, hasta ahora no ha habido ningún calentamiento adicional. Aún así, podráin estar en lo cierto.
Pero aunque así fuera, este hecho no puede determinar la elección de la política correcta. Porque un clima más cálido tiene también ventajas, no sólo inconvenientes. Incluso si hubiera un balance de desventaja, que no está claro, sería mucho menor que el coste económico (por no hablar del humano) de la descarbonización. Más aún, si el mayor de los atributos de la humanidad es la capacidad de adaptación a circunstancias cambiantes. Adaptándonos al posible calentamiento de los próximos años, podríamos aprovecharnos de los beneficios y reducir las desventajas, a un coste mucho menor que el de la descarbonización - suponiendo que ésta fuera posible.
Pero es que además la base científica del calentamiento global está ahora mismo bajo escrutinio. La principal fuente de proyecciones del calentamiento global es un pequeño grupo de científicos del Climate Research Unit (CRU) de la Universidad de East Anglia. Hace dos semanas, un hacker obtuvo acceso a las cuentas de correo y publicó en la blogosfera parte de los correos internos, que la CRU ha admitido son, al menos en parte, auténticos. Asombrosamente, lo que ha salido a la luz es que:
1) los científicos han estado manipulando los datos de temperaturas para mostrar una tendencia de crecimiento imparable
2) han denegado sistemáticamente el acceso a los datos originales
3) han tratado de evitar la libre circulación de las peticiones de información
4) han estado discutiendo formas de evitar que los científicos disidentes pudieran publicarse en las revistas científicas.
Puede que haya una explicación razonable. Pero está claro que la integridad de la evidencia cinetífica en la que se basan las políticas del gobierno británico y de otros países, a través del IPCC, y que tienen alcance multimillonario, han quedado en entredicho. Una revisión independiente debería hacerse lo antes posible.
En este entorno, anuncio la creación de un 'think-tank' multi-partidista, la Glbal Warming Policy Foundation, que espero sirva para cambiar el rumbo en el debate político y público sobre las políticas relacionadas con el calentamiento global. Como mínimo, un debate abierto y razonado sobre este asunto será saludable. La ausencia de este debate entre los partidos políticos en este momento hace esta contribución aún más necesaria.
lunes, 16 de noviembre de 2009
China y Estados Unidos echan a pique la Cumbre de Copenhague
Todavía no ha comenzado, pero ya se puede predecir que la Cumbre de Copenhague no va a ser un éxito: en un contexto de crisis, Estados Unidos no quiere comprometerse a reducir las emisiones de CO2; y China no está dispuesta a reducir sus emisiones si Estados Unidos no lo hace. Son los dos países mayores emisores de CO2 del mundo. Sin ellos, cualquier acuerdo de reducción de emisiones se queda en papel mojado.
jueves, 12 de noviembre de 2009
Los vinateros británicos, beneficiados por el cambio climático
Unas cuantas empresas británicas, ayudadas por primaveras y otoños más suaves, han comenzado a producir vino tinto, reviviendo una tradición perdida hace aproximadamente 600 años.
Los aficionados no se ponen de acuerdo por el momento, pero si no hay acuerdo en la cumbre de Naciones Unidas de Copenague, es posible que dentro de unos años los mejores vinos del mundo se produzcan en Gran Bretaña.
El efecto del cambio climático no es todavía patente en los cultivos de cereales, afectados por sequías e inundaciones, no necesariamente ligados al clima. Pero en el vino sí se aprecian ciertos cambios:
Borgoña produce uvas más grandes y maduras
Alsacia que producía vino tinto muy ligero, ahora produce uno mucho más rotundo
Alemania está en la misma situación
Las uvas son especialmente sensibles al tiempo y a la temperatura, afectando al balance entre azúcar y acidez.
De acuerdo con estudios de la Universidad de Borgoña, las mejores latitudes para el cultivo de las uvas se habrán desplazado 1.000 kilómetros al Norte para finales del siglo XXI, si no se hace nada contra el cambio climático.
Fueron los romanos los que introdujeron la producción de vino en Gran Bretaña hace 2.000 años. Alrededor del año 1.000 este territorio experimentó el llamado 'periodo medival templado', con temperaturas superiores a las actuales, lo que permitió el auge de la producción vinícola inglesa. Posteriormente, la bajada de temperaturas, el comercio con Francia y la disolución de los monasterios (ligados a la producción de vinos) por Enrique VIII desembocaron en la desaparición de las explotaciones vinícolas en Gran Bretaña.
De momento la producción es limitada, 400.000 botellas al año, y la relación calidad-precio horrible, dejando su consumo para los curiosos o con ganas de experimentar.
Los aficionados no se ponen de acuerdo por el momento, pero si no hay acuerdo en la cumbre de Naciones Unidas de Copenague, es posible que dentro de unos años los mejores vinos del mundo se produzcan en Gran Bretaña.
El efecto del cambio climático no es todavía patente en los cultivos de cereales, afectados por sequías e inundaciones, no necesariamente ligados al clima. Pero en el vino sí se aprecian ciertos cambios:
Borgoña produce uvas más grandes y maduras
Alsacia que producía vino tinto muy ligero, ahora produce uno mucho más rotundo
Alemania está en la misma situación
Las uvas son especialmente sensibles al tiempo y a la temperatura, afectando al balance entre azúcar y acidez.
De acuerdo con estudios de la Universidad de Borgoña, las mejores latitudes para el cultivo de las uvas se habrán desplazado 1.000 kilómetros al Norte para finales del siglo XXI, si no se hace nada contra el cambio climático.
Fueron los romanos los que introdujeron la producción de vino en Gran Bretaña hace 2.000 años. Alrededor del año 1.000 este territorio experimentó el llamado 'periodo medival templado', con temperaturas superiores a las actuales, lo que permitió el auge de la producción vinícola inglesa. Posteriormente, la bajada de temperaturas, el comercio con Francia y la disolución de los monasterios (ligados a la producción de vinos) por Enrique VIII desembocaron en la desaparición de las explotaciones vinícolas en Gran Bretaña.
De momento la producción es limitada, 400.000 botellas al año, y la relación calidad-precio horrible, dejando su consumo para los curiosos o con ganas de experimentar.
martes, 20 de octubre de 2009
Disputa entra países desarrollados y países emergentes por la reducción de emisiones
La Cumbre de Copenague sobre cambio climático y sus preparativos están mostrando las dificultades para encontrar acuerdos entre países desarrollados y países emergentes para fijar las metas de reducción de gases de efecto invernadero para las próximas décadas.
Se habla ya de una propuesta de Obama de fijar dos metas distintas, reducción en los países desarrollados del 80%, en los países emergentes del 50%, para el año 2050. Esta reducción en los países desarrollados parece tener ya aceptación, incluso las metas intermedias para 2020, algo mucho más difícil de conseguir para los países emergentes, cuyas emisiones todavía están creciendo.
Los países de la Unión Europea estiman en 100.000 millones de EUR las ayudas anuales a los países emergentes para que consigan las metas de reducción de emisiones propuestas para el año 2020
Una cifra que produce escalofríos, si somos 400 millones de europeos, tocamos a 250 EUR por cabeza.
Se habla ya de una propuesta de Obama de fijar dos metas distintas, reducción en los países desarrollados del 80%, en los países emergentes del 50%, para el año 2050. Esta reducción en los países desarrollados parece tener ya aceptación, incluso las metas intermedias para 2020, algo mucho más difícil de conseguir para los países emergentes, cuyas emisiones todavía están creciendo.
Los países de la Unión Europea estiman en 100.000 millones de EUR las ayudas anuales a los países emergentes para que consigan las metas de reducción de emisiones propuestas para el año 2020
Una cifra que produce escalofríos, si somos 400 millones de europeos, tocamos a 250 EUR por cabeza.
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